Creemos en la importancia de mantener un equilibrio con el medio ambiente para crear un ecosistema lo más autosuficiente posible.

Y hemos comprobado que no solo es posible, sino que es bueno para el cultivo.

Respetamos la flora autóctona


En la tierra en la que se cultiva el fruto, crecen plantas que sirven de alimento y hábitat a determinados depredadores de larvas e insectos que pueden atacar a nuestros olivos.

Nosotros hemos decidido conservar estas plantas, respetando la flora autóctona y alimentando a esos animales que pueden evitarnos plagas.
Además, haciendo esto conseguimos también reducir la erosión del suelo y mejorar la humedad de la tierra.

Detrás de un buen aceite se esconde todo un ritual de cultivo

La oliva es como una mamá que amamanta a su hijo, ella también tiene que descansar y reponer fuerzas. Por eso, aplicamos los tratamientos que el olivar necesita para contribuir a su recuperación y descanso y evitar que sufra por las inclemencias del tiempo o se hiele.

Como abono, usamos estiércol o abono foliar, un fertilizante que aplica directamente sobre las hojas para aportar nutrientes a la planta.

También creamos un abono orgánico cultivando leguminosas. Las aramos y las dejamos sobre la tierra porque fijan el nitrógeno al suelo y facilitan que el olivo lo absorba.

Analizamos el agua y la tierra para comprobar las carencias y los excesos de cada una. Cada dos años, realizamos un análisis foliar, un análisis químico que determina la cantidad de nutrientes que la planta ha absorbido y nos ayuda a conocer sus carencias.

Llevamos a cabo un arado superficial de la tierra para evitar romper los ecosistemas de los sustratos del suelo. En Febrero y Abril usamos un cultivador muy poco profundo y en Mayo se rula para tapar poros y evitar que el sol penetre por las grietas y dañe las raíces.

Realizamos la poda cada dos años en invierno, mientras el árbol está inerte.

Elaboramos un Aceite de Oliva Virgen Extra de recogida temprana

En septiembre enviamos muestras del fruto al laboratorio y continuamos hasta la fecha de recogida. Así, podemos conocer el grado de madurez y el momento óptimo para la recogida.

Realizamos una cosecha temprana, entre Octubre y Noviembre, para que la aceituna tenga unos olores y sabores más intensos.

Usamos la técnica de recolección al vuelo. Se trata de recoger el fruto evitando que toque el suelo en ningún momento, para que no se dañe.

Elaboramos un Aceite de Oliva Virgen Extra de recogida temprana

En septiembre enviamos muestras del fruto al laboratorio y continuamos hasta la fecha de recogida. Así, podemos conocer el grado de madurez y el momento óptimo para la recogida.

Realizamos una cosecha temprana, entre Octubre y Noviembre, para que la aceituna tenga unos olores y sabores más intensos.

Usamos la técnica de recolección al vuelo. Se trata de recoger el fruto evitando que toque el suelo en ningún momento, para que no se dañe.

Una vez recogida, la oliva se traslada a la almazara, donde la molturamos en menos de 24 horas. Controlamos la temperatura y el tiempo de batido, manteniéndolos lo más bajos posible para evitar que disminuya la calidad del aceite.

El aceite se filtra rápidamente y lo guardamos en depósitos de acero, protegidos de la luz para que no se dañe, y controlamos las variaciones de temperaturas.

Una vez recogida, la oliva se traslada a la almazara, donde la molturamos en menos de 24 horas. Controlamos la temperatura y el tiempo de batido, manteniéndolos lo más bajos posible para evitar que disminuya la calidad del aceite.

El aceite se filtra rápidamente y lo guardamos en depósitos de acero, protegidos de la luz para que no se dañe, y controlamos las variaciones de temperaturas.

Cuidamos hasta el último detalle


Todo el envase ha sido seleccionado con el fin de que el aceite no pierda aromas ni entre aire. Como si de un perfume se tratase.

El envasado se lleva a cabo bajo pedido, en envases minuciosamente escogidos en vidrio oscuro lacado para evitar que la luz dañe el aceite.

Escogimos un tapón DOP, un dosificador irrellenable para garantizar la calidad y originalidad del producto.

Pusimos también mucho cuidado en que los materiales del envasado y el tapón no reaccionaran con los ácidos oleicos y estuviesen libres de BPA y de ftalatos, dos sustancias químicas que contienen los plásticos y que pueden afectar a nuestra salud.